Acompañamiento emocional permanente y una alimentación supervisada por especialistas.
Un niño que se siente seguro aprende mejor. Por eso el área de psicología acompaña el día a día del aula: observa, orienta a las maestras y conversa con las familias cuando hace falta.
En paralelo, el plan nutricional cuida lo que comen y cómo comen, con menús revisados y hábitos que se trabajan en la mesa todos los días.
La psicóloga acompaña las rutinas y detecta a tiempo lo que cada niño necesita.
Reuniones de orientación para que casa y colegio trabajen en la misma dirección.
Alimentación balanceada y pertinente para la edad, revisada por especialistas.
Probar de todo, servirse solos y comer sin pantallas, como parte del aprendizaje.
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